Información es poder, dice la sabiduría popular y en especial la del entorno IT. ¿Quién no ha usado esa frase para convencer a sus interlocutores de la necesidad imperiosa de contar con más recursos informáticos porque precisamente ellos nos darán más información, más rápidamente y por consiguiente más poder — como, por ejemplo, para competir en el siglo XXI?
Puede parecer curioso, pero este principio es comúnmente aceptado sin preguntarnos un poco más acerca de su validez, su solidez lógica y su esencia misma. Pocas veces encontramos contestatarios a la tesis sobre la directa relación entre la disponibilidad de la información y el poder o la "palanca" que ello supone para quien la ostenta.
El origen del dogma
Es en verdad interesante saber que la frase "información es poder" termina siendo una variación del comentario del filósofo inglés Sir Francis Bacon (1561–1626), quien acuñó la cita "Conocimiento es Poder" — o "Sabiduría es Poder", en otra de sus acepciones probables. Esta última parece conectar el enunciado de Bacon con un origen bíblico (Proverbios 24:5), donde encontramos una referencia directa entre la fuerza o poder y la sabiduría o conocimiento:
«El hombre sabio es fuerte, y de pujante vigor el hombre docto.» — Proverbios 24:5
Por esta referencia y por la facilidad con la que aceptamos el dogma contemporáneo que afirma que la información confiere a quien la posee un amplio poder, elegí el título de este artículo: "La religión de la Información". El símil no es gratuito — con la misma fe con que se creen los misterios se asume, por ejemplo, que hacer Data Mining sobre datos consolidados produce conclusiones relevantes y conocimiento aplicable. Nada más lejos de la realidad cuando la información de base es irrelevante o incompleta.
¿Cuándo empieza la Era de la Información?
Podemos preguntarnos: ¿cuándo se inicia la llamada Era o Sociedad de la Información? ¿Desde la aparición del PC, desde que el primer mensaje Morse llevó información de un punto a otro, o desde que el mundo entero vio y supo al mismo tiempo que el hombre había llegado a la luna? La respuesta depende del ángulo desde el que se observe, pero el punto central es otro: independientemente de cuándo comenzó, lo que importa es qué hacemos con esa información.
No es la información la que nos confiere necesariamente poder, sino el uso que hagamos de ella — siempre y cuando sea relevante para nuestros fines y sea tratada adecuadamente. La profusión de información no es un valor en sí misma, ni en términos económicos ni como generadora autónoma de riqueza o bienestar.
El ejecutivo frente al torrente de datos
¿Es que algún alto ejecutivo corporativo exigiría a sus sistemas generar más información "a secas" para mejorar sus resultados? ¿No es acaso cierto que con un torrente de información procesamos las ideas más lentamente, y que la relevancia de la información es más importante que su volumen?
Especialmente en el entorno empresarial, la información que obtenemos y procesamos está llamada a sustentar los procesos de decisión — y no a conferirnos poder per se. Para ello debe ser, primero, relevante; y segundo, materia prima para nuestro razonamiento y nuestras competencias ejecutivas. Herramientas como el análisis OLAP, el Data Mining o el CRM analítico solo producen conocimiento útil cuando la información subyacente tiene el detalle y la estructura adecuados para el rubro de negocios en cuestión. Sin esa base, se termina por ser parte del 75% que las estadísticas registran como iniciativas de CRM fracasadas.
«No es la información la que nos confiere poder, sino el conocimiento que construimos a partir de ella — cuando es relevante, detallada y orientada a nuestros fines.»
Vigencia en la era del Big Data y la IA
Dos décadas después de escribir este artículo, el dogma no solo persiste sino que se ha amplificado. Hoy se habla de Big Data, Inteligencia Artificial y Analytics con la misma reverencia con que antes se hablaba de los ERP o el CRM. La lógica subyacente es idéntica: más datos, más inteligencia, más poder. Y el error también es el mismo: creer que la herramienta sustituye al criterio.
Los ejecutivos más efectivos en la era digital no son los que tienen acceso a más datos, sino los que saben qué preguntas hacerle a esos datos. La información sigue siendo materia prima. El conocimiento — la aplicación inteligente de esa información al contexto específico de cada negocio — sigue siendo el verdadero poder.
Reconocer esta distinción y dejar atrás el enfoque casi religioso de "información es poder" puede poner a los típicamente lógicos y equilibrados profesionales del mundo empresarial y tecnológico en una posición mucho más efectiva. ¿O no?
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Conversemos →Artículo publicado originalmente en Revista IT/Users, 2004. Actualizado con perspectiva 2024. Armando Cavero es Managing Partner de Top Search Perú, representante de InterSearch Worldwide en el Perú.