Hace mucho tiempo que quería escribir sobre el uso del término talento, y finalmente me atreví a hacerlo. En lo que va de este siglo, su uso se ha generalizado para referirse a las personas exitosas o con potencial para serlo en las empresas, y en mi personalísima opinión que no será bienvenida por muchos, esto ha devenido en un "eufemismo halagador" que nos puede desenfocar de lo realmente importante: la persona.

Diferenciar entre contenido y continente es un ejercicio intelectual que puede ser muy sencillo o ser harto difícil cuando hay algún interés personal de por medio. Aclaro que digo interés personal, en la mejor de sus acepciones, pues no es intrínsecamente malo tener intereses personales, pero lo digo porque no podemos negar que suena halagador si nos llaman un "talento".

Contenido versus continente

Es una calificación positiva, explícita, diferenciadora y elitista, difícil de resistir o rechazar. Remontándonos en el tiempo, espero no exagerar al encontrar un paralelo cuando nos referimos a un "talento" o contenido en vez de a una persona o continente: el enfoque de Karl Marx al desarrollar buena parte de su teoría refiriéndose a la fuerza de trabajo —el contenido o "talento" del siglo XIX— y bastante menos a las personas, los llamados proletarios, cuya única posibilidad de poder ascender socialmente era tener descendientes.

Aun sabiendo que no será del todo acogida mi opinión, creo que el uso de la palabra talento nos puede desenfocar de lo más importante: la condición de personas de nuestros colaboradores, con intereses y deseos propios, aspiraciones y motivaciones, sus personalidades diversas y complejas, al pensar primero en cada uno de ellos en función de su contenido, de su habilidad o… talento, que es lo que las empresas parecerían valorar más y esforzarse en desarrollar.

«El uso de la palabra talento nos puede desenfocar de lo más importante: la condición de personas de nuestros colaboradores, con intereses y deseos propios, aspiraciones y motivaciones, sus personalidades diversas y complejas.»

Los eufemismos de nuestra cultura

Quizás Ud., amigo lector, estará pensando que esto es una discusión estéril, teórica y más semántica que otra cosa. Pues lo invito a reflexionar sobre algunos ejemplos de eufemismos muy de nuestra tierra, que no siendo una tendencia global como sí lo es el uso de la palabra talento, nos pueden ayudar a contextualizar más el asunto.

En nuestro país el uso de eufemismos a veces pasa desapercibido. Por ejemplo, en el Perú uno no muere sino fallece, no está borracho sino mareado, no está enfermo sino delicado, no comete un delito sino un error, no es despedido sino que llega a un acuerdo con su empleador, no busca empleo sino que se está reinsertando, y el eufemismo más cruel de todos: un vil abusador no agrede a su pareja, sino que… ¡le levanta la mano!

Me pregunto entonces si en un entorno como el nuestro, donde el uso de eufemismos es tan común, aceptado y hasta apreciado, ¿la palabra talento quizás haya calado más que en otras tierras? ¿Cómo negarse luego a rebautizar el tradicional departamento de Recursos Humanos, llamándolo elegantemente —es una ironía— Gestión del Talento pensando otra vez en el contenido y no en el continente?

¿Hay acaso otro tipo de talento en una empresa?

¿No se ha topado Ud., apreciado lector, hasta con departamentos de "Talento Humano"? Si le suena familiar permítame preguntarle: ¿hay acaso otro tipo de talento en una empresa? Me relevo de mayores comentarios para no ofender a nadie.

Creo que por tener presente al talento antes que a la persona —sumado al improductivo uso del adorno en la palabra— podemos crear nosotros mismos lo que genera más dificultad para retener y atraer a las personas que harán la diferencia, a las que desearán permanecer con nosotros teniendo éxito y coincidiendo en intereses, motivadores, valores, y la llamada cultura de la empresa.

La escasez real de personas exitosas

Sí que se habla y escribe muchísimo sobre una supuesta escasez del "talento" o personas talentosas, como las llamo yo, así como sobre la dificultad de atraerlos y retenerlos. Por el contrario, por mi permanente contacto con la búsqueda de ejecutivos, discrepo, porque sí encontramos personas talentosas y exitosas dispuestas a escuchar sobre nuevas oportunidades a largo plazo, pero en un empleo y cultura que los enriquezca no solo en lo material, sino que los valore personalmente… antes que "talentosamente", agregaría yo.

Para terminar, a menudo nos resulta más difícil proponer una posición que supere sus expectativas, más allá de las materiales, versus aquella que ocupan hoy exitosamente. Y esa forma de atracción al continente y no al contenido es la que creo que deberíamos revisar introspectivamente como empresarios y empleadores, enfocándonos así en las personas antes que en sus talentos, para tener éxito al atraerlas.

En Top Search Perú buscamos personas, no solo talentos. ¿Hablamos sobre su próximo proceso de selección ejecutiva?

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Artículo publicado originalmente en Diario Gestión, 22 de noviembre de 2022. Armando Cavero es Managing Partner de Top Search Perú, representante de InterSearch Worldwide en el Perú.